jueves, 18 de septiembre de 2014

Etapa 5: Berbegal - Bolea. 71km/540m

Hoy iba a ser una etapa relax pero al final no fue eso ni mucho menos. El track que traemos es muy malo y recorta recorrido en cada curva con lo que cada día nos están saliendo un 15 o 20% más de km.
El recorrido de hoy fue en general por pista agraria más o menos llana. El terreno estaba seco pero era bastante arenoso con lo que había puntos donde avanzar era muy trabajoso a pesar de no haber cuesta.
Pasamos fugazmente por Huesca. Destacar la bajada endurera con varios puntos muy técnicos un par de escalones por encima de los riesgos que me gusta asumir. Una bajada ' evil kenevil'.
Tras Huesca continuamos camino hacia Bolea. Otros 22km más de pistas agrarias pero esta vez con el desagradable extra de nubes de mosquitos que hacían un infierno el recorrido.
Cuando ya creíamos haber llegado vimos nuestro destino Bolea en el horizonte y al igual que Berbegal es otro pequeño pueblo en lo alto de una colina. Fue el primer momento de todo el día donde usamos el plato pequeño y ojalá hubiéramos tenido otro más pequeño aún.
Bolea es muy pequeño. Sólo tiene una panadería que vende algo de comida de otros tipos y un bar, casa Rufino, que son los que gestionan el albergue. Recomiendo 100% comer en casa Rufino. Menú de 11€ abundante, rico y casero.
En el extremo contrario el albergue. Es un vestuario del campo de fútbol donde han puesto unas literas, un fogón y un microondas. Es un sitio mal conservado, poco limpio, oscuro y realmente tétrico. Menos mal que es gratis.
Hasta aquí el camino ha sido más o menos llano y fácil. Bolea está justo a los pies de las primeras montañas así que mañana tocará sufrir. Como dice el refrán: No pain, no gain.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Etapa 4. Balaguer - Berbegal. 81km/750m

Hoy hemos dejado atrás la comunidad autónoma de Cataluña y ya estamos por tierras aragonesas.
Nuestra intención era hacer estas dos etapas algo largas para dejar tiempo para visitar Huesca y descansar antes de las etapas reinas de Pirineos.
A diferencia de ayer hoy la etapa fue casi íntegramente por pistas agrarias. En condiciones normales de un mes de septiembre deberían estar secas y compactas con lo que serían ideales para pedalear por ellas. Lamentablemente esta noche llovió mucho en esta zona y todo estaba bastante blando y con algunos charcos lo que hizo que cada metro costara más de lo previsto.
El paisaje no tiene mucho que contar. En general bastante llano y todo pista entre cultivos por lo que bastante aburrido. Monzón es un sitio grande y que se ve que tiene vida. Hubiera sido una buena opción para quedarse pero no hay albergue y además la etapa hubiera sido muy corta.
Berbegal es un punto final de etapa con mucha trampa. Cuando uno lleva 75km en sus piernas y piensa 'bueno, sólo faltan 5' levanta la mirada y ve a lo lejos surgiendo de la llanura un monte plano con algo en su cumbre.  Entonces te fijas mejor y ves que... 'son casas! Eso es Berbegal!'. Pues si, el final sorpresa es una dura subida de unos 150m de desnivel total y en concreto unos 50m de desnivel final a una pendiente del 15 o 20%. El punto final para nuestras piernas.
El pueblo es pequeño pero cuenta con un albergue cómodo y con cocina  equipada incluso con lavadora. El hospitalero de llama Manuel y es un tío muy amable que mantiene esto muy limpio. El precio es la voluntad pero no seáis cutres porque el sitio lo merece.

martes, 16 de septiembre de 2014

Etapa 3: Igualada - Balaguer. 85km/600m

Hoy fue una de esas etapas de transición donde no hay ningún hito ni lugar interesante y el único objetivo es avanzar km.
Sabíamos que la etapa era larga pero también que era más o menos plana. Por ello nos levantamos temprano para llegar a comer en el destino. La etapa eran 85km de los cuales los 25 primeros todo subida y los 60 siguientes todo llaneo y bajada. El gps no engañó y fue tal cual.
Los primeros 25km son todos por un carril bici paralelo a la carretera. Es muuuuy aburrido pero permite hacer toda la subida de forma cómoda y a muy buen ritmo.
Tras llegar a un alto donde hay dos gasolineras comienza la bajada. Pistas agrarias y carreteras secundarias será nuestro paisaje durante el resto de la jornada.
Sólo destacar la subida y bajada a Cervera. Creo que se podría evitar pero merece la pena porque es una villa bonita.
Con un perfil favorable y sin incidentes hicimos una respetable media de 16km/h y a la una ya estábamos en Balaguer. Intentamos ir hasta el siguiente pueblo pero nos fue imposible contactar con el albergue y decidimos quedarnos en el hostal Urgel. Habitación sin baño pero con desayuno por 31€. Además con sala con nevera y microondas. No se puede pedir más.
Mañana otra etapa larga pero parece bastante más dura. Todo sea para tener al día siguiente un día fácil para descansar antes de meternos en Pirineos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Etapa 2: Monserrat - Igualada. 41km/700m

Cuando planificamos las etapas estuvimos muy condicionados por los alojamientos y alguna quedó algo corta. Era el caso de esta etapa. Por ello en vez de hacerla por el camino la trazamos por parte de una marcha Btt de la zona. El resultado fue bastante bueno. Muchos km seguidos sin pisar asfalto y por senderos divertidos. Como única pega el terreno arcilloso que ha dejado en nuestras bicis una capa dura de barro que habrá que intentar quitar mañana en la primera gasolinera que veamos.
El albergue de igualada está cuidado y por diez euros que cuesta la relación calidad precio es buena. Se echa en falta la lavadora pero aún así compensa.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Etapa 1: Barcelona - Montserrat (teleférico). 55km/1300m.

Hoy era una etapa que por los números debería haber sido fácil pero un sexto sentido me decía que era traicionera... y lo que no me traicionó fue ese sexto sentido.
Comenzamos atravesando Barcelona para coger el GR6 desde el barrio de Horta. Allí te metes de repente y sin aviso previo en faena y el camino aparece con una fuerte pendiente. Sólo es un aviso pues tras un km de plato pequeño comienza una zona de durísimas pendientes con escalones y raíces donde empujar la bici ya se convierte en todo un reto. En algún punto los escalones de piedra eran tan brutales que nos obligó a subir las bicis y las alforjas por separado.
Aún así el esfuerzo compensó pues luego vinieron senderos preciosos y bajadas muy técnicas que te obligaban a echar pie a tierra. Este monte parecía un bike park lleno de alternativas de senderos y trialeras y atestado de ciclistas disfrutando de uno de los primeros domingos donde el calor daba una tregua.
El resto de la jornada fue alternando tramos de asfalto con otros de bellos caminos. También hay que destacar que antes de llegar a Olesa las obras de una autopista han destrozado el camino y lo pasamos mal para poder pasar por allí. Habría que buscar alguna alternativa.
De Olesa a Monserrat inicialmente seguimos el camino. Los primeros km son de asfalto pero luego haces un par de repechos que te alejan de la carretera por su flanco derecho.
Nosotros escogimos subir en el teleférico pero fue un error. Para ir a él hay que desviarse del camino sólo unos cien metros pero son subiendo por un terraplén y tienes que llevar la bici a la espalda todo el tiempo. Para rematarlo al llegar arriba para salir de la estación del teleférico tienes tres tramos de escaleras y toca volver a cargar con la bici.
En Montserrat el albergue está bien y es gratis para peregrinos. Menos mal porque el resto de servicios son yun atraco a mano armada. Incluso comprar en el único supermercado que hay es todo un lujo. Mejor traer la comida de Olesa.
Hoy etapa dura de sorpresa... Mañana tampoco parece asustar pero viendo lo que salió hoy.... Ya se verá.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Completando el círculo

Era sábado, un 20 de septiembre allá por 2008. Amanecía fresco y estábamos cansados tras conducir toda la noche. En frente de nosotros una gran aventura que nos depararía experiencias que nosotros nunca habíamos vivido. Un tanto sobrepasados por las sensaciones decidimos rebajar un poco la dificultad de ese reto a cambio de poder descansar y comenzar nuestra peripecia de forma más llevadera. Era sábado, 20 de septiembre de 2008 y estábamos en Roncesvalles a punto de comenzar el camino francés de Santiago.
En ese momento decidimos saltarnos la primera etapa y comenzar desde Pamplona. Parecía una decisión lógica teniendo en cuenta nuestro cansancio y que era el último punto para devolver el coche de alquiler. Además 'ya íbamos a tener bastantes km como para que importaran 40 más o menos'. Seis años después con más de 2000 km en mis piernas de caminos de Santiago siempre he tenido la sensación que me faltaba algo y que desde cierto punto de vista estaba en deuda con el camino.
Esa sensación fue la que hizo que cuando Alberto me propuso el camino del Ebro yo aceptara gustoso si hacíamos una modificación y en vez de enganchar con el francés antes de Logroño ya lo hiciéramos en Roncesvalles. De esta forma aunque en esta ocasión nuestra meta no será Santiago nuestra llegada a Pamplona será para mi como terminar el primer camino al que le faltó la primera etapa.
Ya son muchos caminos pedaleados, muchos albergues, pensiones y hasta Iglesias y pabellones donde hemos dormido. Ahora ya somos unos 'perros viejos' del camino y aún así uno siempre tiene la sensación que se enfrenta con algo nuevo y te hace sentir respeto y algo de nervios.
Este camino no es un camino al uso. Cierto es que los primeros días seguiremos el trazado del camino del Ebro pero luego daremos un rodeo para llegar a Roncesvalles para lo que nos basamos en el recorrido de la conocida transpirenaica. Llegar a Roncesvalles y encontrarnos con todo el espíritu peregrino será una emoción similar a llegar a Santiago. La etapa siguiente, la tan deseada para mi Santiago-Pamplona será una recompensa bien ganada. Si ese es nuestro destino final o no lo decidirá nuestra fortaleza mental y las ganas que en ese momento tengamos de seguir en el camino aunque supongo que yo sentiré que el círculo se ha completado.
Hoy disfrutaremos de una etapa 0 de relax por Barcelona en compañía de buenos amigos. Mañana una vez más volveré a terminar mi relato con el mítico 'Buen camino'. 

sábado, 13 de octubre de 2012

Camino de Levante Portugués: Epílogo

Dos países, cinco comunidades autónomas, doce provincias e innumerables pueblos y localidades. Ha sido rápido decir la frase anterior pero fueron en total 1250km en 16 días de esfuerzo.

Este camino ha tenido varios aspectos que me han decepcionado. Vamos a irlos analizando.

Lo primero ha sido el trazado. Antes de escogerlo nos informamos mediante todas las fuentes posibles de si incluíría muchos km por asfalto. Todo parecía indicar que no y efectivamente así fue pero a pesar de ello el trazado me decepcionó. De los 1250km posiblemente más de 500km fueron por pistas agrarias: planas y anchas pero no sólo aburridas sino muy incómodas. El problema es que estaban con muchísimos pequeños baches debido al paso de los tractores que hacía que rodar por ellas fuera como hacerlo por encima de una patata matutano. Buena prueba de lo poco apropiada que es esta superficie para rodar son los 9 radios de nuestras ruedas que perecieron ante la constante vibración además de mi portabultos que llegó a Santiago con los dos soportes laterales rotos.

Otro punto decepcionante es la tremenda soledad y falta de ambiente peregrino. Ya que eran etapas largas sin albergues en medio esperaba no ver a demasiados peregrinos caminantes pero lo que no esperaba era no ver a ningún bicigrino durante más de 800km. Esto hizo que me faltara ese aspecto tan importante en el camino que es el interactuar y conocer otra gente.

Finalmente a este trazado le faltan lugares míticos. Los otros caminos tienen sitios de los que oyes hablar a todos los que los hicieron, sobre los que lees en infinidad de páginas y de los que memorizas mil y una fotos. Esos sitios mágicos que cuando llegas a ellos por primera vez es como si ya hubieras estado allí. En el camino francés hay muchísimos pero destacan la fuente del vino, la Cruz de Hierro y por su puesto el Cebreiro. En el camino primitivo tenemos la famosa etapa de Hospitales y el puerto de Palos. En la vía de la plata El Calvario, el puerto de Béjar y el mágico bar de Alberguería. En el camino portugués recuerdo claramente Ponte Lima y el paso de la frontera.
Sin embargo en el camino de levante lo más destacable son las ciudades. Albacete nos coincidió en fiestas y estuvo realente bien, Toledo es sencillamente impresionante y Ávila es pequeña pero bella. Además de eso poca cosa que destacar si obviamos el paso por la localidad del Toboso por la razón evidente.

De todas formas no todo fueron aspectos negativos y para nada me arrepiendo de hacerlo ya que también tuvo muchas cosas buenas.

Lo primero es que no había estado nunca en Castilla la Mancha. Este camino me ha valido para conocerla. y empaparme de sus pueblos, sus paisajes y sus mil y una referencias al Quijote. Uno se llegaba a sentir un poco Quijote (en mi caso más bien Sancho Panza) pedaleando junto a los famosos molinos de viento y a viejos castillos veteranos de mil batallas.

Lo segundo es que atravesar de punta a punta la península nos sirvió para ver cómo va cambiando el paisaje y los cultivos. Partimos de inmensos bosques de naranjos para irnos adentrando en arrozales que dieron paso a extensos campos de maiz y trigo. Tras ellos tomaron protagonismo los girasoles y los oceanos de olivos salpicados por algún que otro mar de viñedos. Finalmente apareció casi de improviso el bosque gallego con su belleza sin par. Además al juntarse los km con la época del año experimentamos en pocos días tanto el calor agobiante del octubre veraniego mediterrano como la humedad y helada matutina del octubre otoñal gallego. Sinceramente si tengo que escoger prefiero lo segundo ya que al menos puedo estar en la calle a cualquier hora del día y por la noche dormir a gusto.

Finalmente el tercer apartado es que hemos hecho algo que ya poca gente tiene en su haber. Muchísima gente ha hecho el tramo final del Camino Francés desde el Cebreiro. También mucha ha realizado el camino de verdad comenzándolo desde Roncesvalles. Un número ya mucho menor ha batido la marca de los 1000km llevando a cabo la Vía de la Plata. Sin embargo ya muy poca gente puede decir que haya atravesado la península Ibérica por sus propios medios elevando el listón hasta los 1250km . Para decir la verdad es agradable sentirse un poquito especial de vez en cuando.

Este fue mi sexto camino de Santiago tras el  Francés (x2), Portugués, Primitivo y Vía de la Plata. Con el de Levante-Portugués suman en mis piernas unos 4000km peregrinaje. Han sido muchos días de madrugones, de sudor, de vivir con lo mínimo. Todo siguiendo siempre la misma meta: Santiago. Tantos caminos han hecho perder un poco la magia de llegar a la plaza del Obradoiro. Esta vez fue la menos emotiva ya que fue el camino de la soledad y de lontananza (todo quedaba en el horizonte). Creo que en ningún momento llegué a sentir realemente el espíritu del camino. Además han sido muchos kilómetros por las Castillas que tendrán cosas buenas pero desde luego para quien le guste el BTT son la antítesis total. Por ello estoy seguro que si las circunstancias económicas me lo permiten el año que viene haré otra travesía larga pero dudo mucho que ya sea en dirección a Santiago.

De todas formas ya dije el año pasado que sentía que había colgado la concha y el resultado fue el camino de Santiago más largo que se puede hacer dentro de la península. Por tanto el futuro está por escribir y espero hacerlo en este blog. Hasta entonces sólo despedirme con el saludo del peregrino. ULTREIA E SUSEIA.